CANTINA-MESÓN MAXI EN VEGARIENZA. Un referente en el Camino Olvidado.

Este entrañable local se encuentra en Vegarienza, un pequeño pueblo de la Omaña leonesa entre Riello y Fasgar. Estamos en la etapa 17 del Camino Olvidado.

Maximiliano Leonato, «Maxi», nos dice con socarronería e inteligente ironía, que actuálmente es el restaurante con más solera y antigüedad de la provincia de León. Está abierto al público desde finales del siglo XIX.

Esta cantina mantiene el sabor de los viejos bar-tienda de ultramarinos del pasado, donde podías comprar desde unas latas de conservas, cajas de galletas, chucherías a unas madreñas artesanas de la zona. También tiene una espectacular báscula de fabricación belga que contará con más de cien años.

Antes de entrar en el pequeño comedor del local atravesamos la cocina, donde la madre con sus 92 años y hermana de Maxi se afanan con sumo cariño y dedicación a cocinar a fuego lento en pucheros y cacerolas en la vieja cocina de leña. Todo un espectáculo para los sentidos que nos retrotae a otros tiempos.

Aquí como reza en un recorte de un reportaje realizado por El Diario de León en el 2013, se da de comer «al príncipe y al mendigo». Joan Manuel Serrat no dejó ni las migas en el plato cuando visitó este templo omañés del llosco, el pote de berzas y un consistente condumio casero, con especialidades como los callos, el rabo de toro o las «manitas de ministro».

Desgraciadamente es probable que no en mucho tiempo cierren sus puertas dada la avanzada edad de los propietarios y que como cuarta generación no tienen a nadie detrás para tirar del carro con el local.

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